Un blog propio
martes, abril 27, 2004
  Texto leído el 15 de Abril de 2004
durante la presentación de Lo Anterior,
novela de Cristina Rivera Garza.



—DE ESTO SE TRATABA TODO, ¿VERDAD?


Son las siete veintitrés de esta única noche. Noche única. Otra única noche. Estoy justo en la garganta de Omar Pimienta. Soy el muñeco de madera adentro del ventrílocuo.

...Voices proceeding from immense distances...

(Estoy justo también sobre el Atlántico)

Quiero decirles a través de esta voz la serie de preguntas, reflexiones, según yo aciertos y dudas, que aparecieron mientras leí Lo Anterior. Novela, íntegra. Honesta. Y por ello maravillosa. Voy a hacerlo poco a poquito, nombrando los detalles de esta escritura, los detalles que saltaron a mis ojos.

Antes de comenzar quiero dar las gracias por esta invitación a Cristina Rivera Garza, a Omar Pimienta y a mi opuesto binario: Abril Castro Prieto.


Los opuestos binarios intermitentes:
El tú sí pero yo no. El yo no y tú también.
La Ausencia Corporal Presente.
La que no está. La que respira.





1. Lo Anterior es una novela nombrada. Verbalizada. Es una novela escrita de una manera distinta. Visual. Experimental. Respecto a la primera parte, en que a manera introductoria, se nombra, se titula cada texto, sugiere una separación exacta y precisa entre tema e imagen. Hice una prueba. Lo Anterior es imposible leerla si la primera parte no estuviera nombrada, titulada.

2. Hay momentos en que mi yo lectora, se descubrió ansiosa o desesperada por la tanta incertidumbre que se despliega del personaje femenino. El personaje central. La particularidad en la voz de ella. La incertidumbre ante lo que no se oye, no se dice y casi lo que no se ve. La incertidumbre frente al sordomudo hombre del desierto y al mismo tiempo frente al lector.

3. El hilo narrativo de la historia. El estilo y la voz ya inconfundible. Se lee a Rivera Garza como la pátina misma de su escritura. Lo Anterior es una historia que tiene mucho de la Cresta de Ilión y un tanto de Nadie me verá llorar. Y a la vez las contrapone. Las hace íntegras e individuales. Las contrasta. Ningún reloj cuenta esto se asoma. El carácter para algunos incomprensibles, para otros transparentes de sus personajes. El tono, la manera de fluir, de jugar, el retorcerse de este texto que me hace detener justo en la página 71 para preguntar si esta página podría ser una página clave para la novela. La terraza., la imagen repetida, la resolana pero al final la náusea.

5. Y aparecen también las referencias de otras voces y escrituras para saberlas distinguir y saber entonces las fuentes. La raíz. Detenerse en la influencia para notar en un texto su propia validación.

6. La manera antisolemne de romper una estructura tradicional podría ser la misión del bípedo visitante intergaláctico. No lo sabemos todavía.

7. Esta novela reconstruye al lector a partir de su deconstrucción.

8. En el capítulo XXI, donde por primera vez a la mujer de otro planeta se le da el significado, el nombre y sentido de La Muerte, me parece que le da un giro a la novela muy interesante para el lector que a estas alturas anda como loco, tratando de hilvanar el no- juego de esta historia. Pongan próximos lectores, mucha atención.

9. No abundan, pero los momentos en que las palabras se convierten en sargazos o en restaurantes habitados por hombres solos, narran fríamente. No así las imágenes que saltan, que excitan, que someten y que no se esfuman hasta que se avanza. Hasta que se siente el sabor a sal en la lengua. Imagen sobre texto. Texto sustentando imagen.

10. ¡La página 80 como página Maestra! Las respuestas a todas las preguntas. La descripción, reconstrucción y desvanecimiento del lector.

11. El capítulo III. Sin palabras. Jaque mate. Entonces la mujer extraterrestre. El sordomudo. Y ella que era la que hablaba. Ella escuchaba. Ella como la Locura. Ella es en si misma toda la novela.

12. Tesis y teoría sobre la palabra escrita como palabra muerta. Doblemente.

13. Personajes marginales como Juan Muñoz . Fantasmal. Exactamente igual que algunas de sus esculturas.

14. La ventriloquía, como respuesta, forma y estructura a varias de las preguntas que se van creando en el lector desde el inicio:

—Una voz que quería hacerse pasar por otra voz—murmura o ensueña—. Una voz sin sujeto que se quería sin sujeto.
Mi silencio lo dice por mí que no lo entiendo o que no quiero entenderlo. Que requiero de otra explicación.
—Una voz que, siendo propia, se hacía pasar como de otro— dice y cierra la boca inmediatamente después. El sonido de un libro cuando se cierra.


15. La estructura de esta novela nos señala que siempre está El Después y que viene. Aquí sobreviene: El Después siempre es real. Siempre es cierto.

16. Para una lectura “tradicional”de la novela (caso totalmente opuesto en esta escritura, afortunadamente), Lo Anterior ha terminado desde hace varias páginas. Lo Anterior cierra con la develación de sus personajes. Entonces entra la satisfacción al continuar leyendo “Todo Oídos” porque este capítulo toma y va curiosamente estructurando lo deconstruido con los temas que vienen: Ventriloquia, Sordomudo, El new alien, Muñoz y todos los otros habitantes así como todos los otros planetas. (Espero no caer en lo tautológico con mis observaciones).

17. El juego de imágenes con la uva. Aquí la autora ya está mucho más allá del texto, de los textos, de la escritura formal. Aquí veo que la autora ya hace lo que se le pega la gana con toda libertad y licencia poética.

18. Es sumamente interesante el cambio de voces entre los personajes. Así se incia El Después. Siempre en tercera persona pero desde su muy particular ángulo. Todas somos hombres y todos somos mujeres al final, ¿cierto? ¿Somos en algún momento final también? ¿Finalmente, somos algo? La pregunta.

19. Kathy Acker nos da la respuesta a Lo Anterior en El Después y nos termina de aclarar que la narrativa se estructura así misma con vida y con muerte.

20. Lo Anterior ha sido conceptualizada como novela circular. El fin es el principio, el después es el inicio. Cerrar con un poema no es sino develar, dejar caer, desvanecer El Terror. El fin de la Huída. El cierre.

21. La Voz del Cuerpo que no Está. La voz de la Muerte. La ficción se enfrenta a la no ficción. La novela que cierra como poema. La escritura que se metamorfosea.


En Lo Anterior, definitivamente La Poesía, es irreversible.



Amaranta Caballero Prado

Tijuana, B.C. Abril 15 de 2004
 
lunes, abril 26, 2004
  LA BOCA DEL LOBO EN EL DISTRITO FEDERAL

Esta es una reseña que, sobre la puesta en escena de La boca del lobo, una obra de la mexicalense Barbara Colio, apareció en La Jornada el jueves 22 de abril, 2004. Bárbara, en otras palabras, está bárbara. Felicidades por eso!


Olga Harmony

La boca del lobo y otras bocas

Bárbara Colio es una dramaturga y directora bajacaliforniana que amerita mucha más atención de la que recibe por los medios de esta capital, la verdadera boca del lobo que se traga a los teatristas de los estados. Egresada de la Facultad de Arquitectura de su estado natal, cursó estudios teatrales en el excelente Centro de Artes Teatrales del Noroeste (CAEN), semillero de importantes teatristas de la zona, que después afinó tanto en España como en Inglaterra. Ha sido becaria y recibido premios como dramaturga y ahora estrena en el Teatro de la Capilla En la boca del lobo, ya antes aparecida, con otros textos suyos, en la Editorial Tierra Adentro. La precariedad en la difusión en todo el ámbito del país tanto de su escritura -a pesar de que otras obras se han editado de manera dispersa, como en la compilación de obras de teatristas de los estados hecha por Ricardo Pérez Quitt para esta misma editorial- como en las escenificaciones de la misma, y ésta de la que hablo es un ejemplo, no permiten que el conocimiento que tenemos de ella sea más amplio, como ocurre con muchos teatristas de esto que no cuaja como una República Teatral.

En la boca del lobo es un texto excelente, ubicado en el camerino de algún tugurio fronterizo, y cuya verdadera acción dramática se da tras bastidores, mientras las tres mujeres que comparten el espacio desenvuelven su historia, sus relaciones de amistad cómplice y sus disputas por la competitividad a que las orilla esa necesidad de sobrevivencia en el trabajo único que saben hacer. Nunca se dice todo, ni directamente, el espectador ha de sacar sus propias conclusiones y el final, cerrado para la frágil historia de amor de Lucrecia, pero abierto para el futuro de las tres mujeres, es la culminación de esa intriga, pequeña, sórdida y lamentable, que se ha ido tejiendo del otro lado de la puerta del camerino y de la que nos enteramos apenas por algún diálogo. Los personajes están perfectamente estructurados y son muy verosímiles: Amparo que debuta y cuya historia desesperanzada apenas se deja entender, Lucrecia, que desea escapar del infierno del cabaretucho gracias a sus amoríos con el mago, Mira, resignada a esa vida y aun orgullosa de su imitación de Rocío Dúrcal. Las dos mayores entrenan a la primeriza, y la enseñanza de sus pequeños trucos es al mismo tiempo graciosa por el tono y desgarradora por el entorno.

La propia autora dirige. En el pequeño espacio diseñado por Itzel Alba Suárez (también responsable de la menos lograda iluminación, que prende los focos del espejo cuando la acción se ubica del lado del tocador y los apaga cuando la acción se aleja, lo que quita veracidad al realismo de lo que vemos) y que reproduce un precario camerino, el trazo escénico es muy limpio y certero. Las tres actrices, vestidas con la ropa diseñada por Jeannine Diego, son muy buenas, aunque se las vea poco por nuestros escenarios. Surya Macgrégor como Mina, amarga y dominante, es la que tiene mayor peso. Socorro Miranda pícora y alegre, como esa Lucrecia que atisba su libertad. La bajacaliforniana Alicia Martín, hace una Amparo al mismo tiempo ingenua y decidida. Vale la pena conocer obra y montaje.


--crg
 
  PIZARNIK POR BERNAL

Soledad y silencio
El laberinto, Milenio, 24-Abr-04


Entre el año de 1959 y 1960, conocemos el dolor de la poeta, sus constantes retornos y huidas del psicoanálisis.


Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, Argentina, 1936-1972), una de las plumas más fascinantes de la literatura argentina contemporánea, sobre todo en la poesía, comienza en 1954 a escribir sus Diarios, que no abandonará hasta 1971; el resultado es un libro fascinante que llega a México a través de Lumen en una edición a cargo de Ana Becciu.


En estos Diarios, a lo largo de las 500 páginas, la también autora de Los trabajos y las noches hace un recorrido por sus influencias, sus autores predilectos, sus angustias y cavilaciones sin más intención que explicarse a sí misma a través de la escritura, su única pasión. Por eso dice: “Acá, entre el cansancio y el humo, entre el miedo y las ansias inmortales me digo: he de escribir o morir. He de llenar cuadernillos o morir. (...) Alejandra: recuerda. Recuerda bien todo lo que has oído. Primeramente, debes aprender a separar el sueño de la vigilia”.


Corre el año 1955 y la poeta, de 19 años, nada ya en las arenas movedizas del espíritu creativo en donde el único paraíso visible es aquel que gira en torno a la angustia trascendental: “Ningún libro puede ya sostenerme (...) El vacío. Apollinaire aconsejaba para vencer el vacío escribir una palabra luego otra y otra hasta que se llene (...) ¡Siento que mi lugar no está acá! (ni en ninguna parte quisiera decir) Me encanta elucubrar por escrito. Quizá mi queja contra mi patria sea agresión nacida en base a (sic.) a alguna impotencia literaria”.


Todavía Alejandra deambula. Busca estructuras. Quiere, primeramente saber si tiene algo que decir. También se cuestiona sobre la posibilidad de escribir una novela hasta que parece haber encontrado la forma para su siguiente obra literaria: “Lo mejor que se me ocurre es una especie de diario dirigido a (Digamos, Andrea). Es decir; no serían cartas ni un diario común. Una dedicada al amor, la otra a la angustia, la tercera a Mon dieu!, acá ya sería cuestión de resolverse, de elegir: o captar el mundo o rechazarlo”.


Sin embargo, todo ha quedado en intenciones. Si bien los diarios fluyen, nunca más se hará mención a Andrea e, incluso, jamás se le escribirá una carta dentro de los diarios. El año va tomando su curso siempre triste, relajado, marcado por la lectura de diarios de escritores como K. Mansfield, leyendo a Proust y, vertiendo de propia pluma reflexiones en torno a la literatura y su cotidiano: “ Pensé que, teniendo la máquina de escribir, ya no necesitaría más estos morbosos cuadernillos. Mas creo que no es así: escribo como siempre, por lo de siempre: me estoy ahogando (...) vengo del mundo, de ese mundo que no es mío, del mundo exterior”.


Comienza el año 1956 con un poema, “Verano”, y es donde la lírica, la estética del aliento poético (que si bien no han abandonado ninguna de las páginas anteriores) parecen traicionar la prosa para abrir la puerta del espíritu a los aforismos; es en este espacio donde ella deja ir, en realidad, su sentir que se convierte en pasión enganchada al ser, a la posibilidad de existencia: “Oye, Alejandra, niña triste de ciudad: acá van tus poemas, esos trozos condensados de tu angustia, que tu has decidido historiar. Hoy cumples veinte años, y por eso te obsequias tus poemas vestidos de fiesta (...) pero la situación real es muy otra. ¡Alejandra! Has vestido de fiesta a tu sangre, a tu angustia. (...) Tú deseas escribir silenciosamente, esconderte, no mostrar los poemas a ser humano alguno”.


Del año 1957 poco sabemos de la autora de Extracción de la piedra de locura pues comienza a escribir su diario hasta octubre; la constante literaria es la intención, la necesidad de volver al silencio principalmente por falta de confianza en sí misma; 1958 parece ser un mejor año y sus textos comienzan el 20 de enero. Reflexiones en torno de la sexualidad, el sexo y la poesía permean las páginas. La angustia no cede. Letras en blanco y negro. No existe el gris: “Soledad y silencio. He pensado en la felicidad de dedicarme enteramente a la literatura, sin otros cuidados sino escribir y estudiar. Es necesario recuperar el tiempo perdido”. Es en este año que conocemos un poco más de La condesa sangrienta, de su infancia y sus padres, así como de su necesidad de volver a psicoanálisis. Está cansada. Harta de amar al mismo tiempo, a la vida y a la muerte: “Indudablemente el mundo externo es una amenaza”, escribe sin darse cuenta de que su obsesión por adelgazar, por alcanzar ese ideal de belleza la ha hundido en la tristeza y la depresión más profundas. Ahora es más frágil: “La mayor parte de mis sufrimientos derivan de que jamás fui insustituible para nadie (...) que me sea posible superar estos conflictos antiguos. Que me sea posible dedicar mis obsesiones al arte. Y mis fantasías. Y mis ideas.”


Entre el año de 1959 y 1960, conocemos el dolor de la poeta, sus constantes retornos y huidas del psicoanálisis, su camino a la autodestrucción. Contrario a ello, continúa leyendo apasionadamente. Viaja a Francia, país del que ha de volver hasta 1964, en busca de un nuevo asidero a esa realidad que, en principio, detesta.


Es en 1961 donde hay un primer aviso de su intención de suicidarse. A partir de este año y hasta 1964 hay, en los diarios un clímax narrativo. Dedica su estancia en París a leer y traducir a Antonin Artaud, Henry Michaux, así como a escribir algo de crítica y publicar algunos poemas. Sin embargo, es en 1964 cuando vuelve al psiquiátrico, a las máscaras sociales, a las dudas y confiesa que la prosa la deprime y que, aunque se expresa en ella, de fondo ésta no le dice nada, no le mueve nada. Es en el género epistolar y en el ensayo lo que parece darle algo de paz. Todo esfuerzo creativo, sin embargo, le parece insuficiente.


De 1965 y hasta 1971 (año en que termina el volumen) y a pesar de que es la época más fructífera de la autora de Infierno musical, caeremos en la repetición de ciclos pero abordados desde distintas aristas que son temas, fantasmas, poemas a la dupla vida-muerte, realidad-limbo, dolor-gusto, angustia-placer, niña-adulto, para que ante cada día ahí descrito, cada encuentro sexual, cada opinión vertida desde la lucidez que sólo tienen los genios no se haga más que reflexionar en torno a la lectura que la historia literaria ha hecho de la vida y obra de Pizarnik para así contribuir en algo al objetivo que se trazó Ana Becciu al compilar estos 20 cuadernos manuscritos, seis legajos de hojas mecanografiadas y varias hojas sueltas con correcciones hechas a mano: “Que su lectura sirva para entender que la vida de Alejandra no fue una pose, que fue una escritora, que le dolió serlo, porque casi nadie podía mirarla y comprenderla y amarla tal cual era, y cuidarla, para que pudiera seguir escribiendo esos poemas que ahora son lenguaje”.


Adriana Bernal, periodista cultural

--crg
 
sábado, abril 24, 2004
  MEMORIA Y ESCRITURA: el ciclo

El Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora invita al ciclo
Memoria y Escritura

Helen Epstein
Lectura con la autora*Entrada Libre*
Viernes 14 de mayo*19:00 hrs

Taller de escritura
Sábado 15 de mayo*de 10:00 a 13:00 hrs*
Costo: $500*Cupo limitado


María Negroni
Lectura con la autora*Entrada Libre*
Viernes 28 de mayo*19:00 hrs

Taller de escritura
Sábado 29 de mayo*de 10:00 a 13:00 hrs*
Costo: $500*Cupo limitado


Cristina Rivera Garza
Lectura con la autora*Entrada Libre*
Viernes 11 de junio*19:00 hrs

Taller de escritura
Sábado 12 de junio*de 10:00 a 13:00 hrs*
Costo: $500*Cupo limitado

Procedimiento para la inscripción a los talleres:
1) Obtener un número de pre-inscripción, llenando el formato disponible en la página www.mora.edu.mx y enviarlo vía correo electrónico mszurmuk@mora.edu.mx o bien al fax 5554 8946, ext. 3115. Este formato también se puede obtener en el tel. 5554 8946, ext. 3109 con la Sra. Vega.

2) Efectuar el pago mediante depósito bancario a la cuenta 9587981189, sucursal 958 de Banamex a nombre del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, y entregar el original de la ficha de depósito a la Sra. Vega.

Nota: a las personas que se inscriban a los 3 talleres recibirán un descuento del 25%

Plaza Valentín Gómez Farías # 12,
atrás del Parque Hundido, sobre Augusto Rodin.
San Juan Mixcoac, México D.F.
Tel. 5598 3777 ext. 1133
www.mora.edu.mx

--crg  
  SIN PUERTAS VISIBLES: RESEÑA (including comments about two bloguistas)

Making Love Violently
Stacey Levine*

In the 1990s, an anthology of Mexican women’s poetry issued by Milkweed Editions got mixed reviews, and a study of significant female Mexican fiction writers came out of the University of Texas Press. Neither seems as striking as poet and translator Jen Hofer’s assemblage of poetry from Mexico, which vividly captures some of the voices in the culture of women writers there. A few years ago, Hofer put out calls in Mexico’s dailies and lit journals, received responses from 500authors, and chose eleven for this collection.

The poets here come from locales as disparate as Guadalajara, Córdoba, Mexico City, and Monclova. Virtually all of these poems have at least one rich new poetic sound to offer English speakers. There are some clichés, too, but Hofer can produce highly exact translations, which in turn make for startling English. For example, Laura Solorzano’s phrase “sonido ambiental” becomes “environmental sound” via Hofer, a fresh, unexpected phrase.

Cristina Rivera-Garza’s anthemic “Tercer Mundo” revolves around a city described in vaguely familiar futuristic imagery, a place where both time and space are “not yet.” Garza describes a shack “about to exist and about not to exist”; while on the “other side of the far edge, the biggest city in the world lied.” Though the poem’s title hints that it might be more overtly political than it is, the language echoes the imagery in a pleasing way, and Garza’s piece offers slashlike glimpses of life divided and informed by class hierarchies: “The dead crept through the Terzo with the somnolent little eyes ofthe resuscitated…” "Those trained to dominate sank for the first time into a fleeting weakness/ strident potions fed the slow unformed corners of their mouth/ their corners spread open as they fall in seven reelings disproportionate reeling arms of helicopteric light….

Each author’s work in this anthology is followed by a statement of poetics; most of these are lovely and absorbing extensions of the poets’ works (and some-times they’re better than the poems themselves). Details the poets provide about their writing lives will pique the interest of US authors who also struggle to integrate poetry into a daily existence alongside “real-world”concerns. One poet states her writing practice is indebtedto saints; she lights candles. Others describe ways in which they position themselves around the angles of language and usage (as one author states, “Words are a carnal vehicle”). Such authorial statements add a wonderful finish to this book. Poet Delores Dorantes writes in her self-statement that “here [in Northern Mexico] people are accustomed to violence, to living with violence, to seeing it as a natural phenomenon. Here we even make love violently.”

The poems I found in this anthology offer a sensibility far away from the burdened, overwhelmed Self heard in much American writing. But if there is violence in Dorantes’s and the book’s other works, it’s sub-merged; as Dorantes hints, though, it may inform the poetry broadly and atmospherically.Dorantes also writes in her authorial statement,“I’m a common Mexican woman. But there is something more common still that links me not only to my country but also to Latin America: my calling. When you’re a writer in Latin America, it’s for no other reason than your need to answer your calling.” Her poetry, with profound sounds and rhythms, moves along beautifully in Spanish: La tilde impar/The uneven tilde.

Solorzano’s work is satisfying in a different way. Her “Early Poem” revels in a subjective moment of learning: I went out to lose my way in the gaze of quieted animals/ I untied the rope from the tangible brain and received the seeds of the next voice. Her works often combine landscape and a deftly created speaker whose identity is paper-thin and severe both.

For its original translations and piercingly written author statements (along with an introduction by Hofer that details contemporary Mexican literary terrain), Sin puertas visibles is a successful anthology that may, as Hofer hopes, “widen…the conversation between Mexi-cans and Americans.”

*Stacey Levine’s novel, Frances Johnson, will be published this summer by Clear Cut Press of Oregon

--crg 
jueves, abril 15, 2004
  Hoy, en menos de 20 minutos, se presentará en Tijuana Lo anterior novela de Cristina Rivera Garza. Mientras una línea atraviesa el atlántico.



ACP
 
martes, abril 13, 2004
  CONFIRMADÍSIMO

Centro Cultural Tijuana
Jueves 15 de abril, 7:00 pm
Lo Anterior
novela presentada por Amaranta Caballero Prado y Abril Castro Prieto--con la intervención de Omar Pimienta

Nos vemos por allá puesn.

--crg
 
martes, abril 06, 2004
 





NO FALTEN!

Los esperamos este domingo 11 de abril en punto de las siete de la noche en el conocido bar Turístico, para la lectura de Poesía con las poetas invitadas:

Jen Hofer, Dolores Dorantes y Mónica Nepote.


La Línea.



Y el 12 de Abril (lunes), Jen, Dolores y Mónica en:



Voz Alta Project

8:00 p.m.

1544 Broadway

(located in the East Village in downtown)

San Diego CA

619-230-1869

www.vozalta.org 
Este es nuestro ciberestudio. Aqui venimos a escribir lo que Afuera escribimos de otras maneras.

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