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jueves, octubre 27, 2005
  PARA: EDITORES Y REPORTEROS CULTURA
DE: TUSQUETS EDITORES MÉXICO
ASUNTO: PREMIO PARA CRISTINA RIVERA GARZA





Cristina Rivera Garza
Premio Anna Seghers 2005


Tusquets Editores se complace en informar que Cristina Rivera Garza (Matamoros, México, 1964), autora de esta casa editorial, obtuvo el Premio Anna Seghers 2005, dotado con 12 mil 500 euros.

En su calidad de jurado único de la Fundación Anna Seghers, Carlos Fuentes eligió a Rivera Garza para ser galardonada, por considerarla “una de las voces más importantes de la joven generación de autoras y autores mexicanos y latinoamericanos”.

La entrega del premio se realizará el 19 de noviembre del año en curso a las 19:30 horas en la ciudad de Postdam, en la sede de Altes Rathaus. Será una ceremonia abierta al público en la que la autora leerá fragmentos de sus obras.


CRISTINA RIVERA GARZA

Nació en la frontera noreste de México y reside actualmente en San Diego/Tijuana. Es autora de una obra transgenérica (novela, cuento, poesía, ensayo), interdisciplinaria (literatura e historia) escrita en su lengua materna (el español) y su lengua madrastra (el inglés). Artículos de su autoría aparecen también en el Hispanic American Historical Review y The Journal of the History of Medicine and Allied Sciencies, entre otras publicaciones en Estados Unidos. Rivera Garza ha obtenido seis de los premios literarios más reconocidos del país. Entre sus libros se cuentan La más mía (poemas, 1998), La guerra no importa (1991), La cresta de ilión y Ningún reloj cuenta esto (Andanzas, 2002). Su novela Nadie me verá llorar (Andanzas, 2000; Andanzas 518) que le valiera el Premio Nacional José Rubén Romero, el Premio Impac-Conarte-ITESM y, en 2001, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, ha tenido un éxito sin precedentes.



Algunos comentarios sobre su obra


Estamos ante una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de esta vuelta de siglo. Paso por alto –doy por sentada- la belleza y exactitud de la prosa de Rivera Garza.

En esta novela de negras faldas largas, Cristina Rivera Garza imagina como nadie lo ha hecho en México después de José Revueltas las opciones trágicas y los desgarramientos síquicos entre la teoría y la acción revolucionarias. Lo hace con una intensidad, con una grandeza tales, que junto con la protagonista Matilda, debemos, como lectores, hincarnos cuando Diamantina muere, Cástulo se pierde y Matilda ora por ellos y de allí en adelante sólo recuerda sus nombres en secreto, como si su alma fuese el panteón de toda heroicidad fracasada.

Soy un gran admirador de su obra y acabo de leer lo que considero una revelación, la novela de Cristina Rivera Garza, Nadie me verá llorar, una de las más hermosas y perturbadoras que se han escrito jamás en México.
Carlos Fuentes



Es una de las pocas novelas históricas contemporáneas sin la matrícula decadentista del pedagogismo, y que abre las puertas de su método no al mundo de los grandes acontecimientos y los hechos consumados, sino hacia donde se vive entre el embrujo de la actualidad y el peso del azar y del destino.
Antonio Saborit

La narrativa que ofrece Nadie me verá llorar es un discurso apretado y fino que exige al lector se comprometa. No es una escritura densa. Su universo formado de pasiones, recuerdos, lecturas, sueños, es humano. Sus espacios son fácilmente identificables: sitios citadinos, rurales. Su tiempo narrativo es el pasado. Es una obra que atrapa y no da pie para pensar si le faltan o sobran palabras.
Élmer Mendoza

Dentro de dos o tres generaciones acaso alguien escribirá un texto que pregunte, ¿quién teme a Cristina Rivera Garza?
Christopher Domínguez Michael / Reforma

El gran mérito de Cristina Rivera Garza estriba en haber urdido dos historias humanas tan sintomáticas de una estructura social terriblemente injusta.
J. Ernesto Ayala / El País

La riqueza de su obra reinterpreta la narrativa latinoamericana.
Consuelo Triviño / ABC Cultural

En las antípodas de la concisión, Rivera Garza presenta las credenciales de una narradora subyugante y cautivadora.
Ricardo Baixeras / El Periódico

Con semejante argumento, digámoslo claramente, se podía haber dado tanto una gran novela como un verdadero bodrio. La maestría de Rivera Garza, obvia decirlo, consiguió plenamente lo primero sin rozar siquiera lo segundo.
Francisco M. Pastor / La Opinión de Málaga

Nadie me verá llorar acierta al bucear en zonas tan prohibidas como profundas, misteriosas e irracionales, como la droga, la locura y la muerte...

La escritora de hoy no se limita a describir o expresar situaciones íntimas, sino que a su capacidad intuitiva, a su facilidad imaginativa y racional, le suma una incisiva capacidad analítica para examinar realidades exteriores, estado que le permite recrear atmósferas históricas y sociales con objetividad e inteligencia. Un ejemplo de esta literatura es Nadie me verá llorar.





La novela moderna como la de Rivera Garza, es la que, manipulando personajes contradictorios, imperfectos y marginales, logra que sus formas constituyan una búsqueda de sentido de la aventura humana a través de la palabra.
Myrta Sessarego

Su prosa maneja con agudeza y oficio temas como la muerte, el amor y la locura.
Jurado del Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2001

... Cristina Rivera Garza ha logrado una proeza. Como doctora en Historia, domina a la perfección los cientos de datos que la ayudaron a construir un relato de época, pero lo interesante es que puso esa información al servicio de un estilo narrativo y lírico. Su proeza fue evitar la gran tentación del género y eludir sus pedregosos lugares comunes: desarrolló –en cambio- una prosa intimista, con referencias a objetos, lugares y costumbres que como detalles reveladores convocan solapadamente, por arte de magia y de palabra, los aromas y sonidos de una época.

Rivera Garza renuncia a las morosas descripciones de la narrativa histórica tradicional y elige un lenguaje poético que nos acerca a experiencias excéntricas que también el lector ansía descubrir, atraído por la prosa cargada de incógnitas y seducciones... Después de leer la novela, estamos obligados a preguntarnos hasta qué punto las historias de los locos, de los marginados, de los que eligen el fracaso, aunque penumbras condenadas, iluminan contornos novedosos de la silueta de un país y de su gente.
Betina Keizman/ La Jornada Semanal

Vuelvo a la novela, a tu novela, que nos hace ver el mundo de otras maneras. Quisiera tener el optimismo de uno de tus personajes y creer que todo va a ser distinto, peor pero distinto. Me hago muchas preguntas. ¿Cómo lograste meterte tan a fondo en la sociedad mexicana de principios de siglo, acercarte a los sabores y los olores de la época, meterte a sus fábricas y sus cantinas, sus burdeles y sus manicomios, subirte a sus tranvías? Me sorprende que hayas logrado construir, con ese nivel de profundidad, algo tan lejano en el tiempo, y que se sientan tan cercanas las descripciones, como si tú y tus lectores hubiéramos estado ahí.
Alejandro Toledo

Cristina Rivera Garza pertenece a la más reciente generación de escritores que ha dado el norte de la república, cuyo registro y aliento conforman una nueva tesitura femenina en el coro de los narradores de aquella región.
Hoja x hoja

Su voz marca la pauta entre las escritoras de su generación... Sus cuentos siempre invitan a la relectura e incitan a la confrontación interna... No es difícil sucumbir ante una pluma que disecciona, revela, pero sobre todo que nos aproxima.
Héctor González / Vértigo

Cristina Rivera es una narradora que revela realidades nuevas en la novelística hispanoamericana.
El Informador

En su novela, Rivera Garza no construye únicamente un discurso femenino: el mundo fotográfico y el mundo de la siquiatría van juntos en esta novela. Desde siempre, el discurso de la locura es perturbador: se obliga al demente a guardar silencio, aunque a veces posea una dolorosa lucidez. Eso es lo que encontró la escritora al examinar los archivos de los internos de La Castañeda.
El Heraldo

Sobre La cresta de ilión
· La cresta de ilión construye un acertijo y hace del lector el necesario complemento de su conspiración narrativa. Un ensamble de desdoblamientos y miedos ante el ser profundo de la mujer.
El Ángel / Reforma





Novela creada en los bordes de las identidades, en las fronteras del sueño y la vigilia, la memoria y la amnesia; donde la realidad es esa urdimbre de lo incierto.
Jorge Luis Espinosa / Milenio Diario

La cresta de ilión confirma que Cristina Rivera Garza es una de las narradoras más estimulantes de las generaciones recientes, merced a la construcción de mundos cerrados cuya lógica interna arroja luces acerca del lado inquietante de la naturaleza humana mediante la confrontación del individuo con el universo.

Extraña y deslumbrante, La cresta de ilión transcurre en un lugar límbico y limítrofe muy apto para desencadenar serias dudas acerca de la propia identidad, desentrañar los efectos del miedo y de la conjugación de memoria y olvido.
Mauricio Bracanti / Uno más uno

La cresta de ilión es, pues, un reencuentro con una escritura cara, la de Amparo Dávila; un reencuentro con ese mundo umbroso y lleno de fantasmas que habita los cuentos de un fantasma.
Semanario Cultural Novedades

Cristina deslumbra con una peculiar intuición narrativa a la que se aúna una prosa poética admirablemente limada de florituras.

Más allá de datos, fechas y estadísticas, Cristina posee una exquisita y prodigiosa sensibilidad que le permite, no sólo desenvolverse en sus escenarios, muy cercanos a lo gótico, sino además meter en ellos a su lector.
Eve Gil / Suplemento Arena

En la narrativa mexicana e hispanoamericana, la voz de Cristina Rivera Garza se ha hecho escuchar con naturalidad y sorpresa a la vez. Enmarcada en un realismo acompañado de un discurso historicista, suele denotar los más increíbles sucesos que parecieran pertenecer al terreno de lo fantástico, a pesar de que su procedencia se ajusta a la perfección de la locura, la desesperanza y la muerte, elementos por demás humanos y por lo tanto reales.

La obra de Cristina Rivera Garza: entre las más integrales y buscadoras, siempre, de una armonía digna entre la articularidad de la forma y la sustancia.

La cresta de ilión toma un ritmo en crecendo, creando de esta manera un “efecto mariposa” en el relato: el texto se agranda porque la información aumenta, a la vez que sigue siendo el mismo y se reitera... El escrupuloso cuidado en la construcción gramatical, deja a Rivera Garza entre las mejores economistas del lenguaje. Características pues, que denotan a una narradora avezada y con presumible dominio de la arquitectura narrativa. Un lenguaje que raya en lo poético, cuestionamientos que obligan no sólo a la reflexión sino al replanteamiento de “verdades sociales”, así como la carga psicológica siempre sorpresiva de los personajes, hacen de La cresta de Ilión una obra que se fuga de cualquier género determinado.
El Informador 
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